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lunes, 2 de abril de 2018

La Biblioteca Marsh de Dublín










Y después de que nos tomemos uno de esos cafés irlandeses con nata y bayleys que nos caliente el corazón, con su sabor todavía en los labios, volveremos a visitar mi biblioteca preferida de Dublín: La biblioteca Marsh, también la más antigua de Irlanda.

Tiene tanto encanto esa biblioteca tan antigua... Está muy cerca de la Catedral de San Patricio, a la vuelta, en el lugar apacible que se merece una biblioteca como ella. Por supuesto que te recordaré de donde viene su nombre, porque fue fundada en el año 1707 por el Arzobispo Narcissus Marsh, quién le donó muchísimos de sus valiosos libros.












 La pasearemos muy despacio, aspiraremos su olor a tiempo y letra impresa, para finalmente sentarnos frente a las tres jaulas donde los lectores que pedían libros raros, tenían que hojearlos, para evitar tentaciones de llevárselos. Tentaciones que eran de lo más frecuente.

Y cuando hayan pasado muchos años, cuando ya nuestro viaje a Dublín esté lejano en el tiempo, todavía sonreiré recordando cómo nos disfrazamos con la peluca de bucles blancos, esa de lord del siglo XVIII, que probablemente aún colgara de aquel perchero.








martes, 20 de marzo de 2018

La biblioteca del Trinity College




Este pasado fin de semana, el sábado 17 de marzo de 2018, fue San Patricio.

En este blog vamos a celebrar la muerte del patrón de Irlanda a nuestra manera. Sin cerveza y con libros. Y le vamos a dedicar una entrada a una de las más maravillosas bibliotecas del mundo, sí, la que está en Dublín, exactamente en la Universidad mas antigua de Irlanda, el Trinity College. Porque para los irlandeses este día es el de la Patria y el orgullo nacional. Y desde luego es para que se sientan muy orgullosos de este tesoro.

Este enero pasado he cumplido uno de esos sueños que yo tenía: Visitar esta biblioteca.

Construída entre 1712 y 1732 esta biblioteca alberga más de 200.000 libros antiguos. Para ellos tuvieron que hacer una remodelación en la década de 1850 porque ya no les cabían.

Desde 1801 recibe un ejemplar de todos los libros publicados en Irlanda y Gran Bretaña.

Lo primero que ves es la exposición dedicada al Libro de Kells, que también por supuesto puedes admirar. Es un libro que data del siglo IX y que contiene un texto en latín de los cuatro evangelios.

Y después es cuando al fin llegas a La Long Room: esa sala increible y larguísima, de casi 65 metros que aparece en todas las fotografías. Con esa hilera de bustos de filósofos y escritores también tan fotografiados y cuya colección también comenzó en el 1743.

Pero todo lo que os he dicho hasta aquí lo leeis en cualquier sitio. Por eso yo lo que quiero es hablaros de su luz, esa luz anaranjada que entraba en ese día frio de enero pero muy soleado, que parecía acariciar todos esos tomos de antiquísimos libros como si quisiera protegerlos de tanto visitante armado de su cámara. Os quiero hablar también del suelo brillante donde nos reflejábamos al caminarla y servía de espejo a sus altísimas estanterías de madera y su techo abovedado. También cómo no hablaros de su olor a madera antigua envolviéndote. Y de esa escalera de caracol de forja que no pude subir pero que ya me hubiera gustado hacerlo para poder contemplar desde arriba toda la enorme sala. Os quería hablar finalmente de sus filas, filas y más filas de libros. 

Os quería comentar, en definitiva, que no me defraudó en absoluto, si acaso todo lo contrario.

La biblioteca más grande de Irlanda es espectacular. 








martes, 6 de febrero de 2018

Las cuatro Bibliotecas de Dublín







Cuatro eran cuatro las bibliotecas que tiene Dublín para visitar.
Cuatro eran cuatro las que tenías que conocer.
Sí o sí.
Que para eso de las bibliotecas no te andabas tú con medias tintas.

Cuatro eran cuatro las que hoy solo quieres presentar, porque cada una de ellas se merece de sobra una entrada en este blog para ella solita. Para que se adorne de todo lujo de palabras y libros. Para que se luzca y presuma siendo la protagonista. Porque cada una de ellas lo merece.

Por supuesto habrá una entrada para la joya de la Corona, la Biblioteca del Trinity College. Pero también habrá que detenerse en la Chester Beatty Library que está al lado del Castillo, en la National Library of Ireland que ocupa un edificio gemelo al Museo de Arqueología y desde luego para la Biblioteca Marsh que está lindando con la Catedral de San Patricio, tu favorita y la más antigua de Irlanda.

Cuatro eran cuatro las bibliotecas que visitaste en Dublín.
Cuatro muy especiales y únicas.
Cuatro.





La Biblioteca Chester Beatty en Dublín




La National Library of Ireland en Dublín


Biblioteca Marshs de Dublín
 


viernes, 2 de febrero de 2018

Tal día como hoy nacía James Joyce, 2 de febrero...



Me había invitado a su cumpleaños. 

Tal día como hoy nacía James Augustine Aloysius Joyce, un 2 de febrero también, pero de 1882. La verdad es que las velas ya hace tiempo que no caben en su deliciosa tarta.

"Dublín estará preciosa, no te puedes perder mi cumpledossiglos y pico" -me escribió con su ironía de siempre.

Yo le expliqué que intentaría acercarme, pero que seguramente sería la primera en llegar, y me iría antes de que asomaran los demás invitados. "No me digas más..." me dijo. Pero yo quise seguir explicándole, contándole que los días libres que me quedaban había que consumirlos en enero, que no podía gastarlos en febrero, porque eran del año anterior.

"Pero entonces enero ¿No es del año siguiente?" ironizó de nuevo.

Bueno sí, contesté yo, pero para estos efectos es como si fuera del año anterior. Y quise seguir explicándome pero se cruzó de piernas, se apoyó en su bastón metiéndose su mano en el bolsillo, y posando su mirada en el infinito optó por dejar de escucharme.

"Pero Joyce de verdad que si pudiera iría tres días después... entiéndelo..." le rogué.

Pero por supuesto no entendió nada de nada, tomó mi explicación como un juego literario, otro más, donde el tiempo era un bucle del que no se puede salir y las palabras surgían ebrias y accidentadas, tanto como su propia vida.


 Tenías razón, dije tirándole un beso cuando me despedía, Dublín estaba preciosa.


jueves, 1 de febrero de 2018

La estatua de Oscar Wilde en Dublín





Y lo que te hubiera gustado a ti conocer a este hombre.

Para que te mirara así, con ese gesto entre socarrón y de vuelta de todo. Para que te dijera esas frases de doble filo que ahora aparecen por todas partes con su nombre debajo que te gustan tanto.

Para que tú le pudieras decir que en su época no se debían decir ciertas cosas, pero ahora ya sí, que solo era cuestión de esperar. Para que tú le pudieras decir que no penara por Lord Alfred Douglas, ese rubio y guapete joven, aristocrático y medio poeta, que no le convenía nada, que no le llegaba ni a la suela del zapato.





 
Lo que te hubiera gustado a ti conocer a Oscar Wilde.

Y ver cómo "las gastaba" su espíritu rebelde. Y escucharle atentamente. Tenía que ser tan interesante conversar con él.

Pero te has tenido que conformar con llegar hasta Dublín, su verde ciudad. Y acercarte hasta la plaza Merrion y entrar en la esquina del parque georgiano, donde te han dicho que suele recalar.

Allí estaba, recostado sobre una roca; de frente a una de las casas donde vivió, mirándonos de reojo a los pobres mortales que esperábamos para fotografiarle.

¿Qué pensaría de nosotros? ¿Qué pensaría de su propia estatua?


Lo que te hubiera gustado a ti conocer a Oscar Wilde.



 
 
 



viernes, 29 de diciembre de 2017

Trampantojos y murales en Oropesa


Visitar Oropesa en Toledo y hacer un descubrimiento.

Descubrir sus calles adornadas de murales coloreados.

Coloreados también sus trampantojos embelleciendo las tapias.

Tapias vestidas de cultura con poemas.

Poemas y poemas y poemas.

Visitar Oropesa en Toledo y disfrutar. 



























sábado, 2 de diciembre de 2017

De letreros y bares



Hoy traemos una de nuestras entradas sobre los nombres de las tiendas y los letreros de la calle.

Encabezando la entrada una fotografía que me envío de regalo mi amigo Luis.
"¿Pues dónde vamos a quedar? ¡Aquí mismo!" Está bien ¿verdad? ese nombre para un bar. Muy oportuno. Lo que menos me gusta es esa "k" con la que ahora abreviamos tantas palabras en el guasap. Puede ser que le de un toque más actual, pero... no deja de ser un puntapié para el lenguaje.

Pero bueno como nombre me ha parecido que estaba bien.



El letrero de arriba lo fotografié yo en una cafetería de Madrid, en Alonso Martínez, a la suelo ir. "¡Somos lo que comemos!". Desde luego que sí.
Atrapó mi voluntad el letrero. Cumple su función de sobra.






La Coruña. 2016
Y el último letrero de la entrada de hoy un poema en torno a las tazas de café. ¿Cómo no iba a fotografiarlo? Tenía todo: el lenguaje y el café. La tomé el año pasado en La Coruña. La cogí al vuelo.


miércoles, 1 de noviembre de 2017

Tumbas en los arrozales de Vietnam



Los campesinos vietnamitas viven rodeados de arroz. 

Vas por la carretera hacia el delta del Mekong, miras hacia un lado y hacia el otro, y hasta donde alcanza la vista todo es un enorme arrozal: parcelas cubiertas de agua alternándose con cuadriculados campos coloreados de distintas tonalidades de verde. Y más cuadrículas, más agua, y más verde. Un infinito arrozal.

Pero si te fijas bien descubrirás que salpicando ese océano de arroz se diseminan pequeños sombreros cónicos, santo y seña de campesinos agachados, siempre trabajando, siempre hoz en mano. Y si aún te detienes más distinguirás pequeñas construcciones, pequeñas islas rodeadas de arroz, cuidadas y adornadas de distintos colores, solitarias y en grupito.

¿Y esas construcciones que se ven en los arrozales? ¿Qué son?
Tumbas, son las tumbas de los antepasados de los agricultores.

Los campesinos vietnamitas viven y mueren rodeados de arroz. 

Miras hacia un lado y hacia otro, y se repiten las tumbas de los campesinos que un día lejano trabajaron esas tierras. Sus hijos, sus nietos los entierran cerca de ellos, en la misma tierra que araron con sus búfalos de agua. Los muertos permanecen así cerca de sus familias y sus tumbas están cuidadas con respeto, mimo y cariño.

Como los campesinos vietnamitas yo también quiero que mis seres queridos se queden cerca, a mi lado siempre. Y aunque aún me cuesta porque duele la ausencia, estoy aprendiendo a recordarles con una sonrisa. Una sonrisa húmeda y cálida como las tierras de los vietnamitas, una sonrisa que vaya empapando de calidez de fuera hacia dentro.











Siempre a primeros de noviembre me gusta hacer una entrada relacionada con el día de Todos los Santos y el de los Difuntos. En el blog ya hay unas cuántas entradas relacionadas con este día donde hemos visitado varios cementerios especiales o curiosos. Por si queréis echarle un vistazo os dejo con el enlace:





viernes, 20 de octubre de 2017

"El templo de la literatura" de Hanoi




Cuando vayas a Hanoi no dejes de visitar el templo de la Literatura.


Sé que las motos te ensordecerán, sé que pensarás que vas a terminar atropellado, pero sé también que aprenderás a domesticar el miedo, aprenderás a cruzar mirando al frente sin titubear porque al fin te darás cuenta que son las motos quiénes te van a esquivar.


Cuando vayas a Hanoi, cruza las calles que tengas que cruzar, encomiéndate a los espíritus protectores de tus antepasados que decía Tung, pero no dejes de visitar el Templo de la Literatura.


Con ese nombre no podría defraudarte.


Encontrarás un oasis de silencio transpirando tranquilidad. Impregnado de tanta historia que te atrapará. Construido en el 1070 en honor a Confucio, además de ser un edificio religioso fue la primera universidad de Vietnam y estuvo en funcionamiento siete siglos.


Allí se formaron los mandarines y los hijos de la realeza primero, después todos aquellos que merecieron estar entre los primeros porque se hizo prestigiosa por la dificultad de sus exámenes y pruebas que se hacían cada tres años.


Allí permanece el nombre, la fecha de nacimiento y logros de los que las superaron esculpido en enormes losetas de piedras que permanecen apoyadas sobre tortugas. La longevidad y la inteligencia se representan con ellas.


Allí te esperan jardines y estanques, altares y grullas sobre tortugas. Allí verás al final el pabellón dedicado al emperador donde a golpe de tambor y campana se llama a los humanos y los buenos espíritus.


Cuando vayas a Hanoi no dejes de visitar el templo de la Literatura.








82 estelas, con nombres y orígenes de 1307 médicos, correspondiente a 82 cursos de examen de 1442 a 1779.

El patio de los Sabios

Santuario Dai Thanh, con el altar dedicado a Confucio

Último patio, dedicado a los padres de Confucio, donde se situaba la Universidad

Santuario Kai Thanh, donde se venera a tres emperadores: Ly Thanh Tong, que ordenó la construcción del templo; Ly Nhan Tong, que fundó la Universidad, y Le Thanh Tong, que reformó el sistema de educación.







El templo de la Literatura. Van Mieu.

Atardecía, y engalonado de colores y luces, lo conocí yo un septiembre que terminaba. Leones perros y tres puertas para acceder. Mientras iba atravesando sus cinco patios separados de puertas ornamentales, una de ellas con un nombre tan precioso como el recinto entero: La Puerta de la Constelación de la Literatura, agradecí en silencio el verme allí.  

Bajo peces de papel y farolillos blancos. Bajo luces tenues y rojas.
Porque cuando fui a Hanoi, fui al Templo de la Literatura. Una tarde, una mañana. Y al día siguiente con la luz del sol lo reconocí aún más espacioso, más vistoso, más especial, a pesar de estar más concurrido, por Tung, por nosotros, por los demás. 

Confucionismo y ofrendas. Naturaleza y sabiduría, antepasados y armonía.

Cuando vayas a Hanoi no dejes de visitar el Templo de la Literatura. 
Tus sentidos te lo agradecerán. Tu espíritu más.

Puerta de la Constelación de la Literatura

Cuando vayas a Hanoi...