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miércoles, 10 de mayo de 2017

Tal día como hoy, 10 de mayo, nacía Benito Pérez Galdós en 1843



Tal día como hoy, un 10 de mayo, pero del año 1843 y en Las Palmas nacía el escritor Don Benito Perez Galdós.

En este blog le hemos seguido muchas veces la pista, a través de la visitas a la casa donde nació en Las Palmas o por las placas que te vas encontrando en Madrid con su recuerdo. Y tenemos varias entradas sobre él.

¿Que os parece, dado el día que es, que le recordemos?

Aquí tenéis el enlace a la entrada que hicimos a propósito de la visita a su Casa Museo en Las Palmas, que por cierto me encantó.





También tenemos una entrada dedicada a la relación mantuvo con Emilia Pardo Bazán, y otra a la correspondiencia entre ellos. 

Mi bien, miquiño mío del alma: [...] Haz por venir pronto, cielo feo, monigote, y mientras no puedas arrancarte de esas playas, escríbeme [...] y un deseo tal de verte otra vez en cualquier misterioso asilo, apretaditos el uno contra el otro, embozados en tu capa o en la mía los dos a la vez, o tumbados en el impuro lecho, que nuestra amistad tiernísima hace puro en tantas ocasiones. Sí, yo me acuesto contigo y me acostaré siempre, y si es para algo execrable, bien, muy bien, sabe a gloria... porque tienes la gracia del mundo y me gustas más que ningún libro.
Emilia Pardo Bazán a Benito Pérez Galdós




 En Madrid, como ya hemos dicho, nos dejó en múltiples ocasiones su rastro. 

Por la zona de sol, en una callecita perpendicular a la calle Mayor, que se llama Las Fuentes, en el núm. 3 estaba la pensión donde vivió el jovencito Pérez Galdós al poco de llegar a Madrid. Había estado en otra en Lavapiés, pero ésta le quedaba más céntrica para ir al Teatro Real y a los Cafés de la zona. Estamos hablando de los años 1862-63. 

Las fotos no me salieron muy bien porque eran con mi móvil, que las hace muy regular, y de noche. Pero bueno se aprecia lo importante.


 

Por la zona de la Plaza de España, en una callecita muy poco transitada, me tope con esta placa en un edificio nuevo: "En este lugar se alzaba hasta 1989 la vieja casa donde Benito Perez Galdós dirigió el diario "El Debate" entre los años 1871 y 1873". 





Y finalmente aquí os dejo con la placa de la casa donde vivió y murió.

No se había cumplido el acuerdo en 1920 de colocar una lápida en la casa en que vivió y murió Galdós. En esta casa de la calle Hilarión Eslava 7, en 1922, por fin, apareció una lápida conmemorativa en latín clásico. Victoriano Moreno, secretario de don Benito, manifestó que el sobrino de este, José Hurtado de Mendoza, cansado de esperar la hizo colocar en la casa. Llegó 1924 y una mañana, en el mes de junio, un obrero puso en la tapia del jardín de Hilarión Eslava unos azulejos con letra formando un rótulo que decía: "Aquí vivió y murió Benito Pérez Galdós". Finalmente, en noviembre de ese año el Ayuntamiento subsanó el olvido y colocó una lápida en donde aparece en bronce el busto del novelista y se lee: "A Galdós, el pueblo de Madrid". La lápida, al derribarse la casa, se conserva en el edificio moderno que se levantó en aquel lugar.



lunes, 18 de enero de 2016

De Emilia Pardo Bazán, Benito Pérez Galdos y Madrid


Mi bien, miquiño mío del alma: [...] Haz por venir pronto, cielo feo, monigote, y mientras no puedas arrancarte de esas playas, escríbeme [...] y un deseo tal de verte otra vez en cualquier misterioso asilo, apretaditos el uno contra el otro, embozados en tu capa o en la mía los dos a la vez, o tumbados en el impuro lecho, que nuestra amistad tiernísima hace puro en tantas ocasiones. Sí, yo me acuesto contigo y me acostaré siempre, y si es para algo execrable, bien, muy bien, sabe a gloria... porque tienes la gracia del mundo y me gustas más que ningún libro.

Emilia Pardo Bazán a Benito Pérez Galdós





Al hilo de la entrada anterior donde hablábamos de la obra de teatro "Insolación" cuya autora es Emilia Pardo Bazán. Hoy quería que habláramos un poco de esta autora. 

En Madrid, en el barrio de Arguelles, y en la misca calle Princesa pasamos por un edificio donde está colocada esta placa en lo que fue el Palacete de Pozas donde vivió y murió en 1921 la escritora. Estaba en lo que antiguamente se conocía como el barrio de Pozas situado en la parcela triangular enmarcada entre las calles Alberto Aguilera, Princesa y Serrano Jover.

"La inevitable" cómo la habían apodado sus colegas (creo que Clarín) era una mujer "de armas tomar". Emilia era decidida, enérgica, inteligente, trabajadora. Nació en 1851. Había heredado de su padre el título de condesa y tenía buena situación económica, todo ello hizo que tuviera mucha libertad en una mujer para lo que era esa época. Según contaba ella a los 17 vivió tres acontecimientos muy importantes: "Me vestí de largo, me casé y estalló la revolución del 68".

Tuvo hijos pero su vida conyugal no fue feliz. Su marido, José Antonio de Quiroga y Pérez de Deza, no la entendía. Para lograr la separación, ante la Iglesia, él la acusó de "naturalista". Ella había defendido esa nueva tendencia literaria en su novela "Un viaje de novios" y en su famosa conferencia "La cuestión palpitante" (1882). Terminó por separarse de su marido en 1884 después de que le exigiera dejar de escribir, pero en cambio a partir de ese momento su vida literaria fue mucho mejor.  

Su obra siempre fue en defensa de las mujeres y de su educación. "Es la única mujer de la historia que tuvo un puesto en el Ateneo, no la dejaron entrar en la RAE, y fue una de las instigadoras de la educación pública junto a Giner de los Ríos". 

"Insolación" la obra de teatro de la que os hablaba en la entrada anterior tiene un punto autobiográfico. Emilia Pardo Bazán se la dedicó a José Lázaro Galdiano, editor y coleccionista de arte, con quien tuvo un affaire en Barcelona en 1888 y que confesaría después a Benito Pérez Galdós, con quien mantenía una relación.

Emilia Pardo Bazán tuvo también amores con Blasco Ibañez, pero esa historia terminó cuando el novelista denunció que la autora le había robado el argumento de un cuento que él pensaba escribir. Lo cierto es que muchos autores miraban mal a la escritora: Pereda decía "Padece la comezón de meterse en todo, de entender de todo y de fallar de todo". Juan Valera tampoco tuvo buenas palabras para ella, ni Clarín, ni Baroja ("No me interesó nunca como mujer ni como escritora. Como mujer es de una obesidad desagradable, en su conversación es un poco ansiosa y trepadora")... En fin.

Pero en cambio mantuvo, como ya decíamos, una larga historia de amor con Benito Pérez Galdós que era un hombre alto, delgado, solitario, tímido pero sin embargo mujeriego. A Pérez Galdós se le acercaron muchas jóvenes, algunas aspirantes a actriz para solicitar un papel. Galdós hablaba poco pero escuchaba mucho, dicen que era como una esponja y mucho de lo que escuchaba salía luego en sus novelas.



Se conoce del amor entre los dos escritores gracias a las cartas que se escribían, una de ellas es la que encabeza esta entrada. He leído que se conocen 93 cartas de la escritora a Galdós, y una sola de Galdós. Aunque ella era separada y él soltero, fueron unos modernos del XIX, que cayeron en un único convencionalismo: la clandestinidad. Las cartas que Pardo Bazán dirige a Pérez Galdós están recogidas en Miquiño mío (Turner), por Isabel Parreño y Juan Manuel Hernández. “Te como un pedazo de mejilla y una guía del bigote”. “Yo haría por ti no sé qué barbaridad”. “En cuanto yo te coja, no queda rastro del gran hombre”. “En prueba te abrazo fuerte, a ver si de una vez te deshago y te reduzco a polvo”.

Se han podido recuperar por Galdós, porque  “Toda la correspondencia de Emilia Pardo Bazán se ha perdido. O bien su hija Blanca la quemó o, según la leyenda, la destruyó Carmen Polo en Meirás [el pazo coruñés de la escritora fue comprado por forzosa suscripción popular para regalar a Franco]. Lo más probable es que ocurriesen las dos cosas, que su hija tuviera miedo de la literatura comprometida y que Carmen Polo se cargase lo que hubiese encontrado en los cajones”, cuenta la historiadora Isabel Burdiel, que prepara una biografía sobre la escritora gallega.

 Fue una relación amorosa intensa, que duró más de veinte años, aunque ambos al mismo tiempo tuvieron, como ya hemos dicho, otras historias sentimentales. De Galdós se conocen sus relaciones con la modelo Lorenza Cobián (tuvieron una hija, María), la actriz Concha Morell, su encantamiento con María Guerrero (finalmente ella se casa con Fernando Díaz de Mendoza en 1896) y, al final, Teodosia Gandarias.

Emilia Pardo Bazán escribía al autor reiteradamente instando el retorno a la intimidad perdida «ya sea en el asilo, sea en Palma Strasses (sic. Se sabe que se veían en la calle La Palma, de ahí lo de "Palma Strasses), cerca de la Iglesia de Nuestra Señora de las Maravillas (Malasaña) donde se encontraron con frecuencia en el momento álgido de su relación, entre 1887 y 1888. Pero Galdós está también ocupado en su relación con Lorenza Cobián y fascinado por María Guerrero. De vez en cuando ve a Concha Morell y tiene una larga correspondencia con ella.

 La historia de amor entre los dos escritores fue muy intensa porque la autora era así. Una historia en la que él comenzó siendo el "querido y respetado maestro" para terminar en su "ratonciño del alma". Cartas que ocupan muchos años y abarcan los mejores años creativos de la vida de ambos, entre 1883 y 1915. 

De ellos es la anécdota conocida de que cuando ya no estaban juntos y se encontraron en una escalera. La Pardo Bazán le dijo: Adiós viejo chocho. Y él respondió: Adios chocho viejo. Es graciosa la anécdota y pone de relieve el ingenio de los dos escritores, ninguno le queda atrás al otro. Pero claro, no sabemos a ciencia cierta, si será verdad. De ello ya habíamos hablado en este blog:

http://rociodiazgomez.blogspot.com.es/2014/11/benito-perez-galdos-y-emilia-pardo.html






Muy cerca de la placa de la autora que comentábamos al principio de esta entrada, está la del autor. En un momento de sus vidas vivieron relativamente cerca, en lo que ahora es el barrio de Arguelles. Esta placa también tiene su propia historia:

No se había cumplido el acuerdo en 1920 de colocar una lápida en la casa en que vivió y murió Galdós. En esta casa de la calle Hilarión Eslava 7, en 1922, por fin, apareció una lápida conmemorativa en latín clásico. Victoriano Moreno, secretario de don Benito, manifestó que el sobrino de este, José Hurtado de Mendoza, cansado de esperar la hizo colocar en la casa. Llegó 1924 y una mañana, en el mes de junio, un obrero puso en la tapia del jardín de Hilarión Eslava unos azulejos con letra formando un rótulo que decía: "Aquí vivió y murió Benito Pérez Galdós". Finalmente, en noviembre de ese año el Ayuntamiento subsanó el olvido y colocó una lápida en donde aparece en bronce el busto del novelista y se lee: "A Galdós, el pueblo de Madrid". La lápida, al derribarse la casa, se conserva en el edificio moderno que se levantó en aquel lugar.



 En el blog también hay una entrada dedicada a la casa de Galdós en Las Palmas:


Y bueno por el momento lo dejamos aquí. Ha salido una entrada un poco más larga, pero tratándose de los dos autores que la protagonizaban era inevitable. Como decían la Pardo Bazán. Qué mujer ¿verdad? Grande, en el mejor sentido de la palabra, sin duda alguna.


Notas biográficas

Emilia Pardo Bazán (A Coruña, 1851-Madrid, 1921). Hija única de una familia gallega aristocrática y progresista, recibió una educación notable, que completó con viajes, lecturas e idiomas. Escribió cerca de 600 cuentos y una veintena de novelas y libros de viajes. Publicó artículos en medios españoles, americanos e ingleses. Fundó y dirigió la revista Nuevo Teatro Crítico y la Biblioteca de la Mujer, donde tradujo al feminista Stuart Mill. Se casó con José Quiroga y tuvo tres hijos (Jaime, Carmen y Blanca). Tras su separación tuvo relaciones con el escritor catalán Narcís Oller, el futuro coleccionista José Lázaro Galdiano y, por supuesto, Galdós.

Benito Pérez Galdós (Las Palmas de Gran Canaria, 1843-Madrid, 1920). Escribió un centenar de novelas, 18 obras de teatro y un sinfín de artículos, estuvo a punto de recibir el Nobel de Literatura en 1915, cuando le geopolítica volcó la decisión hacia Romain Rolland, un francés pacifista, según cuenta Pedro Ortiz-Armengol en Vida de Galdós. Fue diputado progresista (primero) y republicano (después). Ingresó en la RAE al segundo intento. Nunca se casó ni vivió con sus amantes. Sus relaciones más conocidas fueron con la modelo Lorenza Cobián (tuvieron una hija, María), la actriz Concha Morell y, al final, Teodosia Gandarias.

sábado, 15 de noviembre de 2014

Benito Pérez Galdós y Emilia Pardo Bazán - Anécdotas de escritores



 Hoy vamos a empezar una sección en este blog que vamos a titular "Anécdotas de escritores".

Comenzamos con una sobre Benito Pérez Galdós y Emilia Pardo Bazán. Cuando estuve en Gran Canaria, en Las Palmas, visité la casa del escritor y allí nos la contaron.

Ya sabéis que ambos escritores mantuvieron una sonada relación de amor. 

La Pardo Bazán era una señora "de armas tomar". Físicamente era "de gran envergadura". Tenía el título de condesa y buena situación económica con lo cual tenía una libertad que no tenían muchas mujeres de su época. Además era muy inteligente, decidida y liberal, tenía mucha influencia. Fundó la revista "Nuevo Teatro Crítico", y por tres veces casi ingresa en la Real Academia Española.  Además de con Galdós, tuvo amores con Blasco Ibáñez, Lázaro Galdiano... 

Galdós, por el contrario, era un hombre alto y esbelto. Reservado, tímido y solitario, a quién le gustaba mucho más escuchar que hablar. El gran novelista del siglo XIX, contaba la vida cotidiana como nadie. 

Parece ser que el amor entre ellos nació de la admiración mutua. Vamos que cómo pasa tantas veces... Se han publicado un par de libros con sus cartas de amor. Noventa y tantas que se conservan de ella. De él solo se conserva una. Su amor fue en los años 1888-1889. Ella ya estaba separada de su marido, y él siempre estuvo soltero. Ella tenía 37 años, acababa de publicar sus mejores novelas, «Los pazos de Ulloa» y «La madre Naturaleza». Él, ocho años mayor, había editado ya «Fortunata y Jacinta». 

Sus cartas no tienen desperdicio: Ella le llama «miquiño mío», «monín», «pánfilo de mi corazón», «chiquito mío», «roedor mío», «camaraíta», «bobito»... Y, a sí misma, «tu rata», «doña Opas», «tu peinetita», «una buitra»...

Se veían a escondidas en Madrid, en la calle la Palma, junto a la Iglesia de Las Maravillas. 

Pero tan pasional como fue su idilio, fue después su enemistad. Cuando estuve en casa de Galdós en Las Palmas nos contaron que una vez, cuando ya no estaban juntos, se encontraron por casualidad en unas escaleras. 

Cuando se cruzaban ella le dijo: 


-Adiós, viejo chocho...

Y nada más hacerlo supo lo que le iba a tocar escuchar de una pluma tan lúcida como Galdós. Por más que aceleró el paso, aún le dió tiempo a escuchar la contestación de su antiguo amante:

-Adiós, chocho viejo...


martes, 19 de noviembre de 2013

La casa-museo de Benito Pérez Galdós en Las Palmas de Gran Canaria





Este septiembre pasado estuve en Las Palmas visitando la Casa-Museo de Benito Pérez Galdós.


Ya sabéis la afición que tenemos en este blog por las casas de los escritores. Ya hemos visitado unas cuantas. Os dejo un enlace a esa etiqueta por si queréis echarles un vistazo:


Pero cómo os iba diciendo en septiembre tuve la oportunidad de visitar la de Pérez Galdós en la calle Cano de Las Palmas de Gran Canaria. Y todavía no había tenido tiempo para comentarlo. 

Es una típica casa canaria del siglo XIX. 




El autor nació un 10 de mayo de 1843, y vivió en esta casa hasta los 19 años. Luego es su casa natal. Pero creo que es la única de este autor que se visita, aunque más tarde se trasladaría a Madrid y a Santander, donde murió. En ésta están algunos de los muebles y utensilios que tenían en estas dos casas más que os comentaba.







La casa tiene dos plantas y un par de patios centrales. El despacho y uno de los dormitorios son como los “San Quintín”, la residencia de Santander. El despacho me gustó especialmente, qué sabor más literario tenía… Se podían apreciar algunos libros de su biblioteca personal y algún que otro utensilio de lo más curioso. Y desde luego fotocopia de algunas de sus páginas escritas con todos los tachones de haber estado corrigiéndolos. Ésto a los que escribimos nos suele gustar mucho...


 
Curioso afilador de lápices ¿Verdad?
Me gustó mucho esta casa, estaba muy bien. Y por supuesto tenía algunas salas, más propias de museo, donde hablaban de su obra.



Tengo muchísimas fotos, pero ya os he dejado bastantes, no es plan de seguir colgando más de ellas. Cómo veréis por las que os he enseñado era una casa con mucho encanto, con mucho color y bastante entretenida. Además la guía era muy agradable. 

Mereció la pena la visita. Me gustó mucho.