martes, 9 de abril de 2013

"Todos los besos del mundo" de Felix Romeo





LA FAMILIA TATUADA

EL PADRE

En el ejército no te puedes tatuar. Solo te puedes tatuar en La Legión. Hacerse un tatuaje en la planta del pie es difícil. Te tienes que tatuar en la planta del pie para que no te vean el tatuaje. Aunque en Ifni no se habrían fijado mucho en el tatuaje...



Dicen que esa era una despedida que Felix Romeo utilizaba a menudo en sus correos: Todos los besos del mundo... Me atrapó ese título para un libro de relatos. Me parece una frase preciosa tanto de despedida como de título.

El escritor zaragozano Félix Romeo (1968) falleció prematuramente en el año 2011 de un paro cardiaco en Madrid. El que fue director del programa cultural La Mandrágora, condenado por insumiso, y autor de tres novelas, nunca pasaba desapercibido.Muy culto, lector voraz, cinéfilo compulsivo, poeta, articulista, agitador cultural, actor ocasional y ensayista literario.

Todos los besos del mundo es una recopilación de diecisiete cuentos escritos desde el año 1993 hasta el 2011, ordenados cronológicamente y que él escribía entre las novelas. Son cuentos que se han ido rescatando de allá y acá, dispersos por distintas publicaciones, incluso algunos se han tomado hasta del propio ordenador personal del autor fallecido.

A mí me ha gustado este libro. No me ha atrapado, bien es verdad. Pero me gustaban estos relatos con un, sentía yo, cierto poso de melancolía.

Sus personajes de una forma u otra están a la búsqueda, sobre todo de la felicidad. 

Son historias familiares, en muchas está presente la figura del padre. Otras de parejas: historias sobre el frágil equilibrio en las relaciones de pareja, sobre el frágil equilibrio de su amor, sobre su incomunicación, sobre el desamor... Y en casi todas ellas hay mucho de amor por los libros y los viajes. También están las ciudades, su amor por las ciudades. Pero en general están relacionados con la imposible cuestión de por qué al final no podemos ser más felices... Historias, en cualquier caso, cotidianas.

Y todas ellas contadas con un estilo algo cortante, un estilo directo, en ocasiones a lo Road movie. 

Me gustan mucho los principios elegidos para todos los cuentos: "Mi padre solo le ha puesto dos veces una pistola en la cabeza a un tipo". "Habíamos ido a ver las grullas y yo solo pensaba en mi padre.". "Otros son más listos que yo. Casi todos, a veces.". "Esta historia dura bastantes años, sucede en varios países, pero se cuenta en veinticinco minutos, el tiempo de la comunicación en la cárcel, con mi padre.". Son arranques muy buenos que te atrapan de inmediato y te invitan a seguir leyendo.

Existe un blog sobre este libro donde encontrareis más críticas y comentarios sobre este libro:




Natalia decía que no le gustaba viajar, pero siempre estaba de viaje. A mí me encantaba viajar, y siempre estaba de viaje...
Cinco camas y casi setecientos vinos

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