lunes, 22 de enero de 2018

Pablo García Baena y su poesía







Sólo tu amor y el agua...


Sólo tu amor y el agua... Octubre junto al río
bañaba los racimos dorados de la tarde,
y aquella luna odiosa iba subiendo, clara,
ahuyentando las negras violetas de la sombra.
Yo iba perdido, náufrago por mares de deseo,
cegado por la bruma suave de tu pelo.
De tu pelo que ahogaba la voz en mi garganta
cuando perdía mi boca en sus horas de niebla.
Sólo tu amor y el agua... El río, dulcemente,
callaba sus rumores al pasar por nosotros,
y el aire estremecido apenas se atrevía
a mover en la orilla las hojas de los álamos.
Sólo se oía, dulce como el vuelo de un ángel
al rozar con sus alas una estrella dormida,
el choque fugitivo que quiere hacerse eterno,
de mis labios bebiendo en los tuyos la vida.
Lo puro de tus senos me mordía en el pecho
con la fragancia tímida de dos lirios silvestres,
de dos lirios mecidos por la inocente brisa
cuando el verano extiende su ardor por las colinas.
La noche se llenaba de olores de membrillo,
y mientras en mis manos tu corazón dormía,
perdido, acariciante, como un beso lejano,
el río suspiraba...
Sólo tu amor y el agua...

Pablo García Baena


Hace ya tiempo que no sé de ti...

A Cándida Guerrero Natera
Hace ya tiempo que no sé de ti
y está la sierra como te gustaba
con el otoño.
Por Escalonias y por San Calixto
a las primeras lluvias han crecido
las hierbas y una seña silenciosa
me entregan tuya en verdor y aroma.
Las ciervas ramonean acebuches
y está la brama resonando fiera,
en el fragor del monte su sollozo.
El venado de sombra taciturna
alza la cuerna como un candelabro
que incendiara de celo y oro el bosque,
y el jaro jabalí híspido bate
el hosco ramo prieto de la encina,
tal me decías.

Hace ya tiempo que callas, lejana.
Mañana de los lunes en el viejo
archivo provincial, legajos, cintas
rojas de las carpetas, boletines.
Todo el oficinal rito perenne
se estremecía al aire del lentisco,
al varear de juncos en las fugas,
al corno inglés en óperas de Weber.

Y queda aún olor de jara y pólvora,
en el veraz relato, entre tus manos,
hace ya tiempo.

Y pienso en ti y sonrío y me es grata
tu memoria, como una prenda usada
de abrigo al calofrío de la casa.

Pablo García Baena



Quizá deberíamos empezar todas las semanas con algún poema.

Uno o dos que nos alejen del sueño y de las prisas, de los atascos y la rutina.

Que nos arropen y nos envuelvan. Que nos vayan despertando suavemente

al mundo de los ruidos y los otros.

Quizá deberíamos empezar con Pablo García Baena que en este enero se nos fue.

Un poeta grande y humilde.

Príncipe de Asturias de las Letras en 1984.
Doctor Honoris Causa de la Universidad de Córdoba.


Quizá deberíamos empezar todas las semanas con algún poema.

Uno o dos que nos salven.



jueves, 18 de enero de 2018

Museo de Cera de Madrid - La tertulia



"...Del mismo modo que Federico y yo escuchábamos sin querer la conversación de Neruda y Alberti, lo hacía D. Juan Ramón, que estaba sentado detrás en uno de los sillones del fondo del café, con Platero entre sus piernas, su fiel mascota peluda y suave. Terminaba de quejarse del ruido que hacían aquellos dos con su cháchara, juzgando innecesariamente elevado el tono de sus palabras. A su lado los dedos acrobáticos de Don Miguel hacían dobleces con sigilo y pericia. Unamuno ponía buen cuidado en volver, doblar y volver de nuevo el papel con el mayor de los silencios, sabedor de lo quisquilloso que era el de Moguer con el ruido. Pero mientras el de Salamanca se dedicaba en silencio al placer de la cocotología, cómo él denominaba a la papiroflexia, se recreaba con admiración, en cambio, con el sonido de la pluma corriendo por el papel de su vecino de la izquierda. Don Pío, que vestido con su inevitable chapela, y con un genio tan vivo como el de Moguer cuando a su parecer lo requería la cuestión, escribía uno de sus cuentos sobre la mesa de mármol del café. ...)

Rocío Díaz






domingo, 14 de enero de 2018

"Thi Mai, rumbo a Vietnam"



La primera película de este 2018 en el cine ha sido la española "Thi Mai, rumbo a Vietnam" que acaban de estrenar.

Su directora es Patricia Ferreira, y al frente tres buenas actrices: Carmen Machi, Adriana Ozores y Aitana Sánchez-Gijón, además de Dani Rovira.

Argumento: Carmen recibe la noticia de que su hija María ha muerto en un accidente. Pasados unos días, acude a la casa de ésta para arreglar sus papeles, y allí descubre, por medio de una carta, que a María le acaban de conceder una niña vietnamita en adopción, de nombre Thi Mai. Carmen decide viajar a Vietnam junto a dos de sus mejores amigas donde emprenderán la aventura de sus vidas en busca de la pequeña.

Lo más nos atraía de esta película es que estaba rodada en Hanoi, y como habíamos estado este otoño en Vietnam, se nos hacía muy atractiva para recordar esa preciosa ciudad. En este sentido no me defraudó, y aunque creo que podría haber sacado mucho más de esos preciosos paisajes que tiene, me gustó mucho volver a Hanoi tan pronto, aunque fuera desde una butaca. Sus calles atestadas de motoristas, su luz y su ruido, su Templo de la Literatura aunque, lástima, fuera tan de pasada, y sus verdes arrozales con los vietnamitas tan agachados que solo se les ve el sombrero. Y por supuesto la espectacular Bahía de Halong.

La película no es el gran peliculón pero se deja ver y, al menos a mí, me gustó, me resultó entretenida y pasé un buen rato. Claro que influyó que se desarrollara en Hanoi y Halong, lo sé. Como también sé que quizás tenga un final previsible, sí seguramente. Y en su parte de comedia también es bastante previsible con alqunas de las ocurrencias de las protagonistas. Pero eso no quitó para que me riera en algunas ocasiones. Tampoco me pareció que en su parte dramática decepcionara, de hecho creo que casi está más lograda en esta parte, apuntantando muchos temas sociales actuales e importantes. 


Por supuesto el trabajo de las tres actrices es muy bueno, solo por verlas actuar, ya está bien. Cualquiera de las tres resulta muy creíble en su papel, aunque también es cierto que sus personajes están perfectamente caracterizados, no hay ninguno que sea ambiguo, son claramente tres amigas con unas características muy diferenciadas y reconocibles. Pero su actuación es tan buena que trasmiten esa "amistad". Aunque confieso que a mí me gusta especialmente Adriana Ozores, qué buena es, con qué naturalidad actúa.

Dani Rovira protagoniza algunas escenas graciosas de la película y reconozco que pensar en ellas me vuelve a hacer sonreír. 




Es una película entretenida. Yo creo que podría haber sacado más el jugo a Vietnam, y que podría haber sido más profunda y habría ganado, creo, pero bueno no está mal. Pero no veáis los trailer, cuentan demasiado, ni os fijéis mucho del cartel con que se anuncia la película, tampoco le hace justicia. Pero id a verla si queréis asomaros un poquito a Vietnam, solo un poquito bien es verdad, y sobre todo disfrutar de cómo actúan estos cuatro intérpretes, ellos no os decepcionarán, tienen buenas escenas.

viernes, 12 de enero de 2018

Ron lalá con "Crimen y telón" En el Teatro Fernán Gómez



"Somos analógicos, las artes nos daban sentido" 
Ron Lalá - Crimen y telón



 Ayer estuve en el Teatro Fernán Gómez, Centro Cultural de la Villa, de Madrid viendo la última obra del grupo de teatro Ron Lalá "Crimen y telón".

Me encantó. Es un homenaje al teatro en particular, y a todas las artes en general, con una obra futurista de tintes de género negro. Me pareció muy entretenida con todos esos giros del lenguaje. Muy actual y muy crítica. Un dominio del lenguaje maravilloso. Muy instructiva desde el punto de vista literario y teatral. Y muy amena con su faceta musical. 

Si te gusta la literatura o el teatro no deberías perdértela.

Además luego hubo encuentro con el público y allí que nos pasamos un hora más charlando tranquilamente con los actores Álvaro Tato, Íñigo Echevarría, Miguel Magdalena, Juan Cañas y Daniel Rovalher, y con su director Yayo Cáceres. Una conversación de lo más distendida, compartiendo nuestro querencia a la cultura.


Y el teatro Fernán Gómez, como siempre, muy cómodo con esos butacones que me gustan tanto. 

Ver a Ron Lalá, ahí tan cerquita, desde la fila 2 es todo un lujazo. 

¡Pero qué bien he comenzado el año teatralmente hablando!

Hasta el 28 de enero.


jueves, 11 de enero de 2018

Ruta literaria por el barrio Salamanca de Madrid - 2ª parte

C/ Claudio Coello 25 casa de Camilo José Cela


Hoy vamos a continuar el paseo literario por el barrio de Salamanca que comenzamos en otra entrada. Lo dividimos en dos partes para no hacer una entrada del blog tan larga.

Os recuerdo que lo comenzamos en la calle Claudio Coello en el núm. 25 donde había muerto el poeta Gustavo Adolfo Bécquer. Después subimos hasta la calle Velázquez donde había varios puntos donde detenerse. Al final de la entrada tenéis un enlace a ella.


Pues bien, hoy volvemos a la calle Claudio Coello, a donde bajamos desde Velázquez por Ortega y Gasset, y encontramos que a la altura del 25, haciendo esquina tenemos la casa donde vivió Camilo José Cela ( Iria Flavia, La Coruña, 1916 - Madrid, 2002). Aunqu de jóven tentó a la poesia, le conocemos más como prosista, ya sea con la novela, o el cuento y el libro de viajes. Se le conoció sobre todo a partir de su novela La familia de Pascual Duarte, en el año 1942.




Si seguimos caminando por la calle Velazquez de nuevo, hasta la calle General Oraa y bajamos por ella dirección Castellana, encontramos en el núm. 19 una casa que ahora está en obras donde una placa recuerda que allí vivió el escritor D. Ramón de Valle Inclán. Es una casona que me hubiera gustado conocer en sus días, ahora está casi tapada pero hace esquina con la calle de los Hermanos Becquer. En Madrid hay más casas donde vivió este escritor, pero ésta es la que nos pilla en el barrio de Salamanca. 

"Su amigo Antonio Palomero lo definió como una figura exótica, tocado con un amplio sombrero mexicano, una melena negra y sedosa, una barba puntiaguda, unos quevedos sobre su nariz aguileña y un cuello inverosímil de grandes puntas (“cuello galdstoniano”, según Rubén Darío, quien añadía que sus corbatas fastuosas podrían servir de chal a una mujer). Se apoyaba en un bastón rematado en un huevo de plata, “regalo de un príncipe indio”, según decía."





Volvemos sobre nuestros pasos y subimos de nuevo la calle General Oraa hacia la calle Francisco Silvela, y en la calle General Díez Porlier, en el núm. 36, tenemos la casa donde vivió y murió el dramaturgo Buero Vallejo. Este autor nació el mismo día que yo, un 29 de septiembre, y en mis épocas del Instituto nos tuvimos que leer "Historia de una escalera", que hasta creo recordar que nos llevaron al teatro a verla.


"Antonio Buero Vallejo siempre me pareció un hombre reflexivo, tal vez demasiado apesadumbrado, un punto tristón, acaso secuela de su pasado, aunque su viuda quita importancia a esa etiqueta y lo recuerda tierno en la intimidad, de conversación amena y divertida cuando se reunía con sus habituales contertulios. Era compañero de dominó de Fernando Vizcaíno Casas, vecino suyo en la sierra de Navacerrada, en vacaciones, tan distintos en su ideología pero con el que departía cordialmente. Buero Vallejo conoció a Victoria Rodríguez cuando formó parte de la compañía del Teatro Nacional María Guerrero que estrenó Hoy es fiesta, otra de las más aplaudidas comedias del autor alcarreño. Ella tenía veinticinco años, quince menos que él, del que se enamoró en seguida y tras un breve noviazgo se casaron el 5 de marzo de 1959. Victoria trabajó en unas cuantas obras de Antonio, pero no en tantas como él hubiera querido, ya que nunca quiso imponerla a ningún director para evitar ser acusado de nepotismo." Manuel Román.





A continuación podemos pasar por la calle General Pardiñas y tenemos las casas de dos escritores que merece la pena recordar. En el núm. 97 está la casa donde vivió y murió Miguel Mihura.



Miguel Mihura (Madrid, 1905 - 1977) Comediógrafo y humorista español a quien se debe la renovación del teatro cómico de la posguerra. Su obra maestra, Tres sombreros de copa (escrita en 1932 pero no estrenada hasta 1952), supuso una ruptura radical con el humor tradicional. En 1941 fundó La Codorniz, famosa revista semanal de la posguerra, que dirigió hasta 1946.  Mihura fue además guionista de más de veinticinco películas, entre ellas Bienvenido Mr. Marshall, dirigida por Luis García Berlanga en 1952.

 "El humorista cínico era un sentimental, como todos. Había sido toda su vida un soltero ejemplar y pertinaz, pero se enamoró para siempre de una suiza fugaz, cuando ya era demasiado tarde. Se nos murió en seguida. Le lloré con Alfonso Sánchez, que tampoco duró mucho. Siempre viví una adhesión sentimental, intelectual, al 27 del humor, que eran una prolongación de Gómez de la Serna, imposibles sin Ramón, aunque no le citaban demasiado. Mihura llegó a decirme que el maestro era Fernández Flórez. Estaba borrando sus propias huellas. Siempre fue un cojo malvado y adorable" Francisco Umbral





Y en el núm. 107 de General Pardiñas, casi en la esquina con María de Molina, vivió la autora del Nadal Carmen Laforet. Tiene una placa que dice: "En esta casa mirando hacia Barcelona vivió Carmen Laforet (1921-1994) y en ella escribió su novela "Nada" Premio Nadal 1945". 

Mirando hacia Barcelona...







Y por último saltamos de la primera premiada con el Nadal a un premio Cervantes, porque ya en la Avenida de América encontramos la casa donde vivó y murió Juan Carlos Onetti, Premio Cervantes. Novelista uruguayo, considerado no sólo el escritor más importante que ha dado la literatura de su país, sino uno de los máximos creadores de la narrativa en lengua castellana del siglo XX.





"Me senté en la cama de Juan Carlos Onetti cuando nadie me observaba, y me pareció que aún había en ella mucho insomnio impregnado. Me mullí brevemente y se levantó un silencio viejo que me hizo creer que su literatura se escondía aún en aquella cama, expuesta durante siete semanas en la Casa de América. Todo lo que necesitaba Onetti, incluso lo que le sobraba, estaba en su habitación, desde la que contadas veces se asomó a la ventana. No había exteriores en Juan Carlos. «Empezó a estar encerrado desde niño», admitía hace poco su viuda, Dolly Onetti, pero el retiro solo se volvió rotundo y feliz después de llegar a Madrid en 1975 e instalarse en la avenida de América 31, piso 8.º, apartamento 3. Para lo que había que decir, bastaba el silencio, y para lo que había que conocer, bastaba la cama, afirmaba a menudo el propio escritor."
  Juan Tallón






Espero que os haya gustado este paseo literario por el barrio de Salamanca. En este blog tenemos más paseos literarios, os dejo reseña de alguno de ellos por si queréis echarles un vistazo.



Otras entrada de paseos literario por este barrio en el blog:





martes, 9 de enero de 2018

Y me regalaron un cuento...




Los finales de año son caóticos y te desbaratan un poco.

Que si los encuentros afectivos, que si las compras, al final vas espaciando los momentos de sentarte delante del ordenador, que siempre puede esperar.

El caso es que tú tenías algunas entradas para tu blog medio preparadas, que así pasaron de año, a medio vestir y despeinadas. 

Ahora que ya todo el mundo tenía los pies en este 2018, con la barriguita más llena y el monedero más vacío, decidiste que poco a poco habría que ir poniendo remedio a lo que se quedó a medio hacer. Nunca te gustó dejar las cosas a medias.

Y la elegiste a ella. Ahí estaba, esperándote con su aire aniñado, una de esas entradas que tú quisiste reseñar aquí y se fue atrasando y atrasando... ¡Cuánto había crecido! pensaste al estirar tu mano invitándola a seguirte. Se despidió de las demás con un inocente ¡Amigas os ajuntaré siempre! tirándoles un beso virtual y con un pequeño salto, se bajó de su borrador y te cogió de la mano.



Entre todos los regalos que me hicieron en mi último cumpleaños, muy especiales todos, hay uno que me ha hecho mucha ilusión. Porque que a éstos años que tengo yo, que ya son unos cuántos, me regalen un cuento ¡qué ilusión me hizo...!

Por supuesto un cuento sobre palabras. Es más bonito... Tenía que enseñarlo a cámara.

Toda la vida se deberían regalar cuentos. Cuánta falta nos hacen.






domingo, 7 de enero de 2018

Mi pequeño botín




Este es mi pequeño (o gran) botín de estas navidades.

Desde que tengo uso de razón los Reyes me traían algún cuento o algún libro. Siempre me han hecho especial ilusión, sé que van a regalarme tantos buenos momentos... Y ya no quiero quedarme sin alguno nuevo cada vez que llegan estos días.

Este año tengo estos tres libros nuevos. No me digáis que no son apetecibles... 

¿Y a vosotros qué libro os han traído los Reyes? ¿O era Papá Noel, el amigo invisible o visible?